Como en el año 1825, cuando decidieron pertenecer a Bolivia y no a la República Argentina, los tarijeños votarán este domingo en un referéndum en el que buscarán definir cómo será la relación de su departamento con el resto del país a partir de ahora.
El prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, dijo el 1 de junio, cuando terminaba el referéndum de aprobación del Estatuto Autonómico de los dos departamentos amazónicos: “A partir de ahora todos los bolivianos somos tarijeños”, aludiendo a la consulta departamental pendiente, que se realiza hoy en Tarija por el mismo motivo.
La expectativa que ha despertado el cierre de los referendos autonómicos tiene que ver con el interés que existe en el país, y en el exterior, por saber lo que ocurrirá esta tarde, cuando la región de Tarija haya completado la serie de consultas iniciada primero en Santa Cruz y continuada en Beni y Pando. Del mismo modo que las opiniones bolivianas están divididas sobre este tema, lo están en la prensa internacional.
Los pronósticos, sin embargo, son bastante claros y, si bien se podría avecinar un referéndum con resultados más estrechos que los registrados en los otros tres departamentos, se prevé que este domingo se complete una de las dos propuestas nacionales para la Bolivia del siglo XXI. La otra propuesta, contenida en los 411 artículos del proyecto de Constitución que elaboró el MAS y sus partidos aliados, está esperando desde diciembre que se la someta al referéndum de aprobación.
La propuesta del Gobierno consiste en la creación de un país multinacional pero con un gobierno centralizado en que las etnias originarias tendrían un peso específico superior al de las otras minorías. En tanto que el proyecto de los departamentos de la llamada “media luna” es crear un país descentralizado que recoja la tradición de los 183 años de existencia de Bolivia, con sus regiones ya definidas.
La primera propuesta postula que los recursos naturales sean de propiedad de los pueblos originarios, mientras que la segunda plantea que sean del Estado nacional y que las regalías por su explotación sean de los nueve departamentos en que se divide Bolivia.
El texto del Gobierno propone un Parlamento compuesto por la representación territorial, pero además por la representación de pueblos originarios. La propuesta autonómica habla de un Parlamento representado por los nueve departamentos, sin hacer discriminaciones raciales.
Observadores extranjeros miran esta confrontación de ideas de los bolivianos con diferentes actitudes. Algunos creen ver en estas diferencias la perspectiva de una división del país y de un Estado fallido. Otros, más benévolos, se atreven a pronosticar que de esta profunda discrepancia entre bolivianos surgirá una estabilidad de largo plazo, porque se habrán resuelto las diferencias más incómodas.
Las dos posturas, tanto la Constitución del MAS como los estatutos autonómicos, son opuestas, pero desde ambos lados se escuchan voces a favor de una concertación. Tras el proceso que concluye hoy y que sella una de las dos propuestas nacionales, se podrían esperar escenarios de diálogo e incluso de reconciliación. No se debe descartar que, como en otras oportunidades, se hallen soluciones, aunque sea parciales.
Como en el año 1825, cuando decidieron pertenecer a Bolivia y no a la República Argentina, los tarijeños votarán este domingo en un referéndum en el que buscarán definir cómo será su relación con el resto del país a partir de ahora.
Fuente: www.la-razon.com/versiones/20080622_006311/nota_245_619023.htm